Comprar pisos con inquilinos

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El mercado inmobiliario no para. Se trata de una actividad que mueve dinero y siempre está en movimiento, sea mayor o menor. Así, una opción que tiene buenas perspectivas es comprar pisos con inquilinos en su interior. No es comprar para vivir allí de forma inmediata, claro está, sino para sacar una rentabilidad económica.

Así, uno puede vender pisos con inquilinos  a inversores, asegurando la rentabilidad durante los primeros años del contrato. Se pasa de vender un producto inmobiliario para usuario final a vender un producto financiero-inmobiliario para inversores.

De este modo, el piso puede ser vendido con un descuento menor (con una generación de liquidez inicial mayor), el cash flow de la operación para el promotor es el mismo y el inversor se asegura un bono al período y rentabilidad pactados. Estas ventajas son bastante importantes.

Con independencia de la rentabilidad asegurada y el período de aseguramiento de la misma, si el fin  principal para el vendedor es la generación máxima de liquidez en un primer momento y para el comprador el logro de una  rentabilidades recurrentes y aseguradas (bono inmobiliario), la compra de un piso con inquilino puede llegar a ser una fórmula que sea buena para  ambas partes.

En todo este proceso, no hay que olvidar algo fundamental. Existe el derecho de compra preferente. El inquilino tiene derecho de tanteo o retracto. Si está interesado en el piso en el que  vive le corresponde a él la primera opción de compra y el propietario tiene que comunicárselo. Si no le ha dicho nada la venta del piso a un tercero, el inquilino podrá  impugnar la compra.

 

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